Noticia • 22/10/2026

«Un hogar, un lugar al que pertenecer» Las entidades sociales de la Iglesia reivindican los derechos de las personas sin hogar

Con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, que se celebra este domingo, las entidades sociales denuncian las crecientes dificultades que encuentran las personas en situación de sinhogarismo e infravivienda para acceder a derechos fundamentales.

Palma, 22 d’octubre de 2026.

Las entidades de la Acción Caritativa y Social de la Iglesia en Mallorca alertan del agravamiento de la crisis de la vivienda y de sus consecuencias sociales. Cada vez más personas y familias viven en condiciones residenciales precarias o se encuentran en riesgo de exclusión, mientras que otras se ven abocadas a vivir en la calle. Desde el acompañamiento cotidiano, las entidades constatan que las dificultades para acceder a una vivienda digna no solo comprometen el derecho a la vivienda, sino que también dificultan el acceso a la salud, al empleo, a la protección social y a la participación ciudadana.

Durante el 2025, las entidades sociales de la Iglesia que acompañan a las personas en situación de sinhogarismo en Mallorca atendieron a un total de 750 personas, 91 menos que el año anterior. Esta disminución, sin embargo, no responde a una menor necesidad de ayuda, sino a las crecientes dificultades para que las personas puedan abandonar los recursos asistenciales e iniciar una vida autónoma. La falta de alquileres asequibles hace que muchas personas no puedan dejar estos servicios, incluso cuando han conseguido un empleo, ya que sus ingresos a menudo no son suficientes para asumir los precios desorbitados de la vivienda. De este modo, las personas permanecen durante más tiempo en los recursos de acogida y acompañamiento, lo que dificulta la rotación de las plazas y limita la capacidad de las entidades para dar respuesta a todas las personas que necesitan apoyo. El problema es la dificultad de encontrar una alternativa residencial que les permita recuperar su autonomía.

Para visibilizar esta realidad y reivindicar los derechos de las personas que la sufren, las entidades sociales de la Iglesia han organizado este jueves, 22 de octubre, un acto de sensibilización en el patio del Palacio Episcopal de Palma. El acto ha contado con la presencia del obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull; representantes de Cáritas Mallorca, la Fundación Social La Sapiència, Sojorn, Justícia i Pau y Mans Unides, entre otras entidades, así como personas participantes en sus servicios. Durante el acto se ha leído un manifiesto que denuncia la vulneración reiterada de los derechos fundamentales de las personas en situación de sinhogarismo y reclama un compromiso colectivo para garantizar una vida digna.

El sinhogarismo va más allá de no tener un techo. También significa perder un espacio de seguridad, estabilidad y libertad, así como los vínculos familiares y comunitarios que sostienen a las personas y les permiten desarrollar un proyecto de vida. Cuando estos vínculos se debilitan y no hay un hogar seguro donde refugiarse, aumenta la vulnerabilidad y resulta más difícil salir de la exclusión. Estas son algunas de las cuestiones que se han puesto de manifiesto durante la lectura del manifiesto, bajo el lema «Un hogar, un lugar al que pertenecer», que da nombre a la campaña impulsada por Cáritas Española en todo el territorio con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, que se celebra el próximo 25 de octubre.

Durante el acto también se ha destacado que la falta de una vivienda estable genera incertidumbre, estrés e inseguridad, dificulta el cuidado de la salud física y emocional y limita las posibilidades de mantener los vínculos familiares, acceder a un empleo o recuperar la autonomía personal. La insuficiencia de recursos y las barreras de acceso a la vivienda agravan estas situaciones y dificultan que las personas puedan reconstruir su proyecto vital.

El manifiesto también pone el foco en los prejuicios, el estigma y la discriminación que sufren las personas sin hogar. Las entidades recuerdan que el sinhogarismo no es una elección individual, sino una realidad vinculada a factores sociales, económicos y estructurales. Por ello, reclaman superar las miradas que culpabilizan a las personas por su situación y promover una respuesta basada en los derechos humanos, la empatía y el respeto a la dignidad de todas las personas.

«Un hogar es mucho más que un espacio físico: es un lugar donde sentirse seguro y reconocido, donde poder descansar, recibir apoyo, mantener los vínculos y construir un futuro. Es también un espacio de pertenencia, desde el que recuperar la estabilidad y participar plenamente en la comunidad. Cuando una persona pierde su hogar, no pierde únicamente un techo, sino también parte de la red que la sostiene y la posibilidad de sentirse parte de la sociedad».

Ante esta realidad, las entidades reivindican el compromiso de las instituciones y de toda la sociedad para garantizar el acceso a una vivienda estable, segura y adecuada, así como unas políticas públicas y unos recursos que den respuesta a las necesidades de las personas en situación de sinhogarismo.

El acto ha querido dar voz a una realidad que a menudo permanece invisibilizada y recordar que las personas sin hogar tienen derecho a formar parte de una comunidad.