Noticia • 07/10/2026

Càritas Mallorca reivindica el Trabajo Decente como la clave para garantizar el acceso a una vida digna

Con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, Cáritas Mallorca ha querido poner el foco en las dificultades que afrontan miles de personas para acceder a un empleo estable, una vivienda y la posibilidad de construir un proyecto de vida digno.

Con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, Cáritas Mallorca ha llevado a cabo la acción “Techo, Tierra y Trabajo”, una escenificación protagonizada por personal técnico y voluntariado de Cáritas que han puesto voz a diferentes realidades de las personas acompañadas por la entidad.

A través de esta representación, Cáritas Mallorca ha querido poner de manifiesto que el trabajo decente es mucho más que tener un empleo: es una puerta de acceso a derechos fundamentales como la vivienda, la
protección social y la posibilidad de construir un proyecto de vida digno y autónomo.

La acción también ha querido alertar de que la exclusión social no es consecuencia de decisiones individuales, sino que, en muchas ocasiones, es el resultado de unas estructuras económicas y laborales que generan desigualdad y precariedad.

Esta iniciativa, que también se ha llevado a cabo en otras provincias y que ha sido impulsada por las entidades que forman parte de Iglesia por el Trabajo Decente, ha servido para reclamar la transformación de estas estructuras desde la corresponsabilidad social y las políticas públicas.

Vivienda y empleo: una carrera de obstáculos.

El acceso a una vivienda y la posibilidad de construir un proyecto de vida autónomo se han convertido en una auténtica carrera de obstáculos para miles de personas, especialmente entre la población joven.

Al aumento de los precios de la vivienda y de los alquileres, condicionado también por dinámicas especulativas, se suma un mercado laboral que ofrece, en muchos casos, garantías insuficientes de estabilidad y protección. El resultado es una situación en la que tener un empleo ya no garantiza, por sí solo, poder desarrollar una vida digna.

Según los datos puestos de manifiesto en el marco de esta jornada, solo el 31 % de las personas de entre 18 y 34 años vive de manera independiente sin ayuda familiar, mientras que la edad media de emancipación se sitúa alrededor de los 30 años.

Esta realidad afecta especialmente a las personas jóvenes que, pese a haber accedido a formación y haberse incorporado al mercado laboral, se encuentran a menudo con contratos precarios, salarios insuficientes y
unos gastos de vivienda que dificultan gravemente su emancipación.

El trabajo decente como derecho y como herramienta de inclusión
La dificultad de acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de exclusión social.

Muchas personas trabajadoras se ven obligadas a compartir vivienda durante años, asumir un elevado nivel de endeudamiento o renunciar a desarrollar un proyecto de vida propio. Por ello, desde Iglesia por el Trabajo Decente se reivindica la necesidad de situar la dignidad de las personas en el centro de las políticas económicas y laborales.

Un trabajo decente debe permitir vivir, no solo sobrevivir. Debe garantizar unas condiciones laborales dignas, pero también posibilitar el acceso a derechos básicos como la vivienda, la protección social y la
construcción de un proyecto de vida.

Cáritas Mallorca y las entidades participantes han querido hacer visible esta realidad y recordar que garantizar trabajos dignos es una responsabilidad compartida que requiere el compromiso de toda la sociedad, las administraciones públicas y los agentes económicos y sociales.