Noticia12/06/2026

Cáritas Mallorca alerta de que la vivienda, la precariedad laboral y la irregularidad administrativa agravan la realidad de exclusión social

10.187 personas se acercaron a Cáritas Mallorca durante 2025 · El 57% de las personas atendidas se encuentran en situación administrativa irregular · El 49,5% comparte vivienda · La entidad cierra el ejercicio con un resultado positivo tras cinco años asumiendo más de 1,1 millones de euros para garantizar la atención a las personas

Las personas acompañadas por Cáritas Mallorca durante 2025 afrontan una acumulación de dificultades que dificulta gravemente su acceso a unas condiciones de vida dignas. La progresiva pérdida de la función protectora de un empleo remunerado, la falta de vivienda asequible, el elevado precio de los alquileres y la situación administrativa irregular de muchas de las personas atendidas son algunos de los principales factores que alimentan los procesos de exclusión social.

Esta realidad ya fue señalada por el Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en las Illes Balears, que advertía del aumento de la pobreza multidimensional y de la necesidad de respuestas integrales, coordinadas y sostenidas en el tiempo.

Estas son algunas de las conclusiones que recoge la Memoria 2025 de Cáritas Mallorca, bajo el lema «Elige amar, elige comunidad», presentada este jueves por el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull; la directora de Cáritas Mallorca, Esther Romero; y el administrador general de la entidad, Joan Bassa.

Una pobreza cada vez más compleja

Durante su intervención, Esther Romero presentó los principales datos de la realidad social atendida por Cáritas a lo largo del año pasado. Un total de 10.187 personas se acercaron a la entidad, de las cuales 6.976 recibieron un proceso de acompañamiento, seguimiento y atención continuada. De ellas, 4.160 eran mujeres y 2.816 hombres, lo que confirma la feminización de la pobreza. Además, 3.080 personas (44%) acudieron por primera vez a Cáritas.

La directora destacó que el 48% de las personas atendidas se encuentran en plena etapa laboral, entre los 36 y los 65 años, mientras que los 1.116 menores acompañados representan el 16% del total.la vivienda sigue siendo uno de los principales factores de exclusión. Según los datos de la entidad, 3.453 personas (49,5%) comparten vivienda con otras personas o familias, una situación que en muchos casos implica falta de intimidad, hacinamiento y consecuencias negativas para la salud  física y mental. Además, el 40,5% de las personas atendidas viven en régimen de realquiler.

Romero advirtió que muchas familias viven en auténticos «espacios de supervivencia», marcados por la falta de intimidad y el impacto de estas condiciones en la salud emocional y física.La situación administrativa es otro de los factores determinantes. El 57% de las personas atendidas se encuentran en situación administrativa irregular, una realidad que limita el acceso a derechos básicos e incrementa el riesgo de precariedad y exclusión social. Las nacionalidades más presentes entre las personas acompañadas son la colombiana, la española y la marroquí.

 

La directora también señaló que el 57% de los participantes se encuentran en situación de desempleo o búsqueda activa de trabajo. Además, más del 65% cuentan con estudios realizados en sus países de origen que no han podido homologar en España, lo que dificulta su acceso a empleos cualificados y los empuja a situaciones de vulnerabilidad.

Una respuesta integral ante las necesidades sociales

Para hacer frente a esta realidad, Cáritas Mallorca desarrolla su acción a través de cuatro grandes programas sociales.El Programa de Inclusión ofreció servicios de acogida, cobertura de necesidades básicas, apoyo psicológico y espiritual, asesoramiento jurídico y acompañamiento a familias, mujeres, jóvenes, infancia y personas mayores. Durante 2025 se atendió a 5.248 personas en los servicios de acogida y orientación; 2.744 recibieron apoyo para cubrir necesidades básicas; 423 fueron acompañadas psicológica o espiritualmente; 599 recibieron asesoramiento jurídico y 903 personas mayores participaron en iniciativas contra la soledad y a favor de un envejecimiento digno.El Programa de Vivienda y Personas Sin Hogar continuó respondiendo a la crisis residencial que afecta gravemente a las Illes Balears, donde el precio medio del alquiler alcanza los 1.598 euros mensuales. A lo largo del año, Cáritas acompañó a 210 personas en recursos residenciales y concedió ayudas económicas para vivienda a 235 personas.

El Programa de Economía Solidaria siguió promoviendo la inserción laboral y un modelo económico centrado en la persona. Durante 2025, 207 personas participaron en acciones formativas, alcanzándose una tasa de inserción laboral del 62%. Además, 1.127 personas recibieron orientación laboral y 209 consiguieron empleo. También 129 participantes tomaron parte en talleres prelaborales. A través de la empresa de inserción Eines x Inserció se gestionaron 1,14 millones de kilos de ropa usada y se generaron 16 contratos de inserción.

Por último, el Programa de Movilidad Humana y Cooperación Fraterna acompañó a personas migrantes e impulsó proyectos de cooperación internacional. Destaca el Proyecto Lligams, que ofreció atención integral a 193 personas recién llegadas a Mallorca. Paralelamente, se desarrollaron proyectos en Burkina Faso, Mali y Marruecos, así como acciones de respuesta ante emergencias humanitarias en Tierra Santa, Haití y zonas afectadas por inundaciones en España.

Reclamación de medidas estructurales

En su intervención, Esther Romero subrayó que las respuestas puntuales no son suficientes para afrontar las causas estructurales de la exclusión social. En este sentido, reclamó la ampliación del parque de vivienda pública, medidas para contener el aumento de los alquileres, una mayoR protección de la infancia, la reforma de los sistemas de garantía de ingresos y el impulso de acuerdos políticos estables que sitúen a las personas y al medio ambiente en el centro de las políticas públicas.

Un resultado económico positivo tras cinco años de esfuerzo

En cuanto a los datos económicos, Joan Bassa explicó que Cáritas Diocesana de Mallorca cerró 2025 con un resultado positivo tras cinco años en los que la entidad ha acumulado pérdidas superiores a los 1,1 millones de euros por haber priorizado la atención a las personas ante las limitaciones de financiación.

Durante este periodo, la entidad ha mantenido y reforzado servicios esenciales como el acompañamiento social, el apoyo psicológico, el asesoramiento jurídico, la formación laboral, los talleres ocupacionales y los comedores sociales.Bassa destacó que este resultado extraordinario ha sido posible gracias a la herencia recibida del profesor Josep Antoni Grimalt, que confió en Cáritas Mallorca para seguir ayudando a las personas más vulnerables.

Los recursos obtenidos se destinarán principalmente a tres ámbitos estratégicos: ayudas directas a familias durante los próximos cinco años, proyectos de inserción sociolaboral y economía social, e iniciativas vinculadas a la vivienda, una de las principales causas de exclusión social en la actualidad.

La memoria también constata una disminución de la financiación pública, mientras que las aportaciones privadas ordinarias han aumentado respecto al año anterior. Actualmente, cerca del 75% de los recursos de Cáritas Mallorca proceden de fuentes privadas, lo que permite a la entidad mantener su independencia y capacidad de incidencia social.

Agradecimiento y compromiso

Para finalizar, Cáritas Mallorca expresó su agradecimiento a socios, donantes, empresas colaboradoras y a todas las personas que contribuyen, mediante donaciones, herencias y legados, a hacer posible una labor basada en la transparencia, el rigor y la defensa de la dignidad humana.

La entidad recuerda que las situaciones de pobreza y exclusión no responden a una única causa, sino a la acumulación de dificultades que afectan a miles de personas. Por ello, insiste en la necesidad de impulsar políticas públicas que garanticen el derecho a la vivienda, el acceso a un empleo digno y la protección de las personas más vulnerables.

Por su parte el Obispo, Mons. Sebastià Taltavull , ha hablado que las personas pobres tendrían que estar en el centro de las políticas sociales de la administración pero también de cada persona. El volumen de pobreza se gorda porque hay una injusticia global que no ayuda y que necesita de acciones y soluciones estructurales . Se tiene que hacer trabajo plegados, y ha recordado que la caridad es justicia, no beneficiència .