Noticia06/03/2026

Encuentros en femenino

Cáritas Mallorca fomenta el crecimiento, el vínculo y la amistad a través de los grupos de mujeres

Acompañar en el proceso vital dentro de un contexto grupal, fomentar la autoestima y el empoderamiento, favorecer el intercambio de experiencias, inquietudes y conocimientos; promover el crecimiento personal y potenciar el cuidado de una misma y del entorno. Estos son algunos de los objetivos que definen a los grupos de mujeres promovidos desde Cáritas Mallorca, dirigidos a mujeres de todas las edades y orígenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad. 

Todos los grupos comparten una misma motivación: el trabajo desde los derechos de las personas y una mirada compasiva hacia cada realidad. Forman parte del programa de Acciones de Promoción e Inclusión y combinan actividades diversas en el día a día: charlas, espacios de reflexión, habilidades sociales, manualidades, salud emocional… A menudo también participan en actividades abiertas a la ciudadanía como ferias, mercadillos o salidas culturales o celebraciones— que favorecen su vinculación comunitaria y la inclusión social. 

El objetivo: fomentar la promoción y la integración de las mujeres en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión. Cáritas se sitúa siempre junto a las personas más vulnerables, y los datos evidencian que las mujeres a menudo sufren con mayor intensidad la pobreza y la exclusión social. Según el último informe FOESSA, la exclusión social en los hogares sustentados por mujeres alcanza el 21%, frente al 16% de los encabezados por hombres. 

Actualmente, Cáritas Mallorca cuenta con cinco espacios dedicados a la promoción de la mujer: el grupo de mujeres de la parroquia de San Alonso; dos talleres en la parroquia de Sa Indioteria de costura y ganchillo; un grupo de costura en el Puerto de Pollença; y un espacio para familias en la Ludoteca de Cala Major. 

Muchas participantes viven situaciones de interseccionalidad: ser mujer, migrante, madre, con dificultades económicas y cargas de crianza, a menudo en contextos de soledad no deseada. Pero los grupos de mujeres se convierten en un respiro. Durante unas horas, las preocupaciones quedan en segundo plano. Son espacios de vida, diversión y compañía; ratos compartidos entre hilos y agujas que, nunca mejor dicho, tejen vínculos y aligeran historias marcadas a menudo por la frustración. 

Los grupos de mujeres de Cáritas Mallorca como espacios de empoderamiento, vínculo y comunidad 

Grupo de mujeres de la Parroquia de San Alonso: más de 20 años tejiendo comunidad 

Este taller motivacional de crecimiento personal reúne habitualmente a entre 10 y 15 mujeres. Se trata de un acompañamiento grupal, no individual, basado en el compromiso y la continuidad. Es un espacio intergeneracional y multicultural, característica compartida por todos los grupos. 

Beatriz, Zulma, Dora, Viviana, María José, Pilar y Deris son algunas de sus protagonistas. Para Zulma, el grupo significa «salir de la monotonía por un día, conocer gente y tejer lazos de amistad más allá de la familia». Y añade: «El día que tengo que venir al grupo somos feliz. Por yo podría ser cada semana». 

Justo el día de nuestra visita, Deris celebra su 85 aniversario. Aquí la edad no importa: importa compartir. La felicidad que les aporta el grupo es un sentimiento compartido por todas. 

Las voluntarias desempeñan un papel fundamental. Algunas participan de forma estable; otros, puntualmente, aportando conocimientos específicos como arteterapia, relajación o crecimiento personal. También organizan salidas culturales que amplían horizontes y refuerzan vínculos. 

Talleres de costura y ganchillo de Sa Indioteria: un referente en el barrio 

Cada lunes y miércoles, una decena de mujeres se reúnen en los talleres de costura y ganchillo. Algunas participan en ambos espacios; otros, sólo en uno. Aquí no existen roles rígidos: voluntarias y participantes forman un frente común con un objetivo compartido: favorecer la cohesión comunitaria. 

«Estos talleres son conocidos en todo el barrio», explica una de las participantes. Con más de diez años de trayectoria, se han convertido en un punto de encuentro para recién llegadas y en un espacio de dar y recibir: quien sabe más enseña, pero todas aprenden. 

El café compartido es otro elemento esencial. Cafés que reconfortan, que curan el alma. 

A lo largo del año, las del taller de costura elaboran bolsas y otros productos que ponen a la venta en un mercadillo ya consolidado en el barrio, una iniciativa que refuerza su presencia y participación comunitaria. Por otra parte, el grupo de ganchillo se ha especializado en Amigurumi, una técnica japonesa de confección de muñecas con una particularidad: “son muñecas que no tienen boca, por tanto, no pueden contar los secretos que les explicamos”. 

Espacio para familias de Cala Major: un respiro en femenino 

Este espacio parte de la idea de que mejorar el entorno familiar repercute directamente en el bienestar de las mujeres. Participan una decena de mujeres que viven cerca de la Ludoteca. 

 Las sesiones combinan dinámicas grupales sobre valores y habilidades sociales con momentos de conversación distendida. Beatriz, la voluntaria que dinamiza el grupo, lo tiene claro: «Quería que mi voluntariado fuera con mujeres. Este espacio es un respiro para las participantes». 

Es un espacio seguro, multicultural, en el que se pueden abordar temas profundos como la soledad, la migración o la dificultad de integración. Mientras los niños y niñas participan en actividades de refuerzo escolar, las madres disponen de un tiempo propio. Son encuentros en femenino que se convierten en un ratito de libertad compartida. 

 Grupo de mujeres del Port de Pollença: aprender y crecer juntas 

Cada viernes, una decena de mujeres de diversas edades y nacionalidades se reúnen sin falta. Recientemente, se ha incorporado Margalida, costurera de toda la vida, que enseña patronaje y costura de forma voluntaria. 

 A diferencia del taller de Sa Indioteria, aquí las prendas no son para vender, sino para uso propio: vestidos, blusas, ropa para los niños… Pero lo más valioso va más allá de lo que se cose. 

«Entre nosotros no nos conocíamos. El día a día nos dificulta hacer amistades. Estamos en casa, cuidamos a los niños, y agradecemos mucho estos espacios. ¡No faltamos!», explican. 

Para Ferdaus, Ahisa, Joana, Cati, Rafia o Karima, el taller es también un espacio de socialización y empoderamiento. Practican el castellano, aprenden nociones de catalán y descubren nuevas oportunidades formativas, como los cursos de alfabetización de Cáritas. «Nos ayuda a desconectar durante una hora de nuestra casa», resumen. 

Pequeños espacios que generan grandes cambios 

Los grupos de mujeres de Cáritas Mallorca son mucho más que talleres de costura, ganchillo o espacios de reflexión. Son espacios de confianza, acogida y crecimiento compartido. Son redes que sostienen, puentes que conectan y semillas de empoderamiento que florecen en forma de autoestima y autonomía. 

En un contexto en el que la pobreza y la exclusión afectan de manera especial a las mujeres, especialmente a las migrantes y madres, estos espacios se convierten en una herramienta transformadora. Tejer aquí no es sólo coser: es construir comunidad, es recuperar la voz propia, es sentirse parte de algo mayor. 

Este 8 de marzo, Cáritas Mallorca reafirma su compromiso con la igualdad y con todas aquellas mujeres que, al hilo, día a día, tejen esperanza.